La ruta del plátano, como todas las demás rutas presentes en el territorio de Belén de Umbría, representa un aporte significativo a la identidad cultural del municipio desde la conexión que propicia entre el campo y las urbes.
Es a través de rutas como esta que se logra evidenciar el valor del campo como un espacio de innovación y oportunidad no solo para la población local, sino para todo el país, a través de la promoción de prácticas de agricultura sostenible y consciente, la dinamización de la economía gracias a la generación de empleo y la integración de las juventudes en el proceso productivo.
Todo esto enriquece la identidad cultural de Belén de Umbría, caracterizando al municipio como un lugar que progresa rápidamente en comunidad y se muestra siempre abierto a articular tradición y tecnología en pro de su desarrollo económico.





Programa Académico: Diseño Crossmedia
Universidad: Universidad Cooperativa de Colombia
Año: 2026
El presente artículo analiza la transformación socioterritorial asociada al cultivo del plátano en Belén de Umbría (Risaralda, Colombia), a partir del surgimiento de la cooperativa juvenil Plantesa y la construcción de la “Ruta del Plátano”. A través del análisis del documento Texto Interpretativo del Territorio, una entrevista realizada a Jazmín Restrepo y la revisión de información institucional sobre producción agrícola y asociatividad en Risaralda, se examina cómo una actividad históricamente complementaria al café se convirtió en un eje de identidad territorial, innovación rural y permanencia juvenil.
La investigación fue desarrollada desde un enfoque cualitativo e interpretativo, tomando como base documentos territoriales, entrevistas y fuentes institucionales relacionadas con cooperativismo, relevo generacional, turismo rural y sostenibilidad organizativa. A partir de ello, el estudio identifica dimensiones clave como la organización colectiva, la resignificación de la identidad campesina, la articulación campo-ciudad y el papel de las juventudes rurales dentro de los procesos productivos.
Belén de Umbría se caracteriza por su fuerte tradición agrícola y asociativa. Históricamente, el plátano ocupó un lugar secundario dentro de la economía cafetera, funcionando como sombrío para los cultivos de café y como sustento económico para las familias campesinas. Sin embargo, con el paso del tiempo esta actividad adquirió mayor relevancia gracias a procesos de transformación agroindustrial, apertura de mercados y fortalecimiento de asociaciones rurales.
En este contexto surge la Cooperativa Multiactiva Plantando Esperanzas Agrícolas (Plantesa), integrada principalmente por jóvenes rurales que buscan construir alternativas frente a la migración juvenil y la pérdida del arraigo campesino. La experiencia de Jazmín Restrepo, líder del proyecto, representa una apuesta por la permanencia en el territorio y por la construcción de nuevas oportunidades desde el campo. A través del cooperativismo, Plantesa ha logrado transformar el plátano en productos derivados como chips, harina y patacones empacados al vacío, fortaleciendo procesos de valor agregado y economía local.
Uno de los principales aportes de Plantesa ha sido la creación de la Ruta del Plátano, concebida como una experiencia pedagógica y turística que busca transformar la percepción tradicional del campo colombiano. La ruta propone una visión del campesinado vinculada a la innovación rural, el emprendimiento juvenil, la sostenibilidad y el trabajo colectivo, demostrando que el campo también puede entenderse como un espacio de conocimiento y oportunidad.
A través de recorridos pedagógicos e inmersiones rurales, los visitantes conocen procesos productivos, dinámicas comunitarias y formas de organización campesina que fortalecen la conexión entre el campo y la ciudad. La frase “Sin jóvenes en el campo no hay futuro”, mencionada por Jazmín Restrepo, se convierte en el eje narrativo de una propuesta que busca resignificar el valor social del trabajo campesino y generar nuevas formas de apropiación territorial.
Aunque el proyecto evidencia avances importantes en términos organizativos y simbólicos, también enfrenta desafíos relacionados con la sostenibilidad organizativa, la deserción de socios y la dependencia de mercados externos. De los 23 integrantes iniciales de la cooperativa, solo 5 permanecieron activos, reflejando las dificultades que enfrentan los procesos asociativos juveniles en contextos rurales. A esto se suman problemáticas como las afectaciones fitosanitarias, el cambio climático y las limitaciones para medir el impacto ambiental de las prácticas sostenibles promovidas por la organización.
A pesar de estas tensiones, la experiencia de Plantesa constituye un caso relevante de innovación rural juvenil y resignificación simbólica del campesinado en el Eje Cafetero colombiano. Más allá de su dimensión económica, la Ruta del Plátano funciona como un dispositivo pedagógico, cultural y territorial que fortalece la identidad rural, promueve la permanencia juvenil y transforma las narrativas tradicionales sobre el campo.
Finalmente, el estudio concluye que proyectos como este demuestran que las rutas productivas pueden convertirse en espacios de memoria, identidad y transformación territorial, especialmente cuando son construidas desde la participación comunitaria, la asociatividad y el reconocimiento del valor cultural del campesinado.
(Los artículos presentados en esta plataforma estuvieron sujetos a ajustes y adaptaciones orientadas a mejorar la usabilidad, legibilidad y experiencia de navegación dentro del entorno web. Por esta razón, algunas versiones fueron sintetizadas o modificadas en su estructura visual y narrativa. Los textos completos, referencias bibliográficas y versiones académicas integrales se encuentran disponibles a través de los estudiantes líderes asignados a cada una de las rutas desarrolladas en el proyecto).